Atlántida de Terry

Sirenas, Por Terry soñamos y creamos en el fondo del mar.


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Fic Intercambio para Fathme

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1 Fic Intercambio para Fathme el Vie Ago 13, 2010 6:07 pm

Raelana


Perla rosada
Perla rosada
Un regalo muy especial


1
—En el fondo, Fahtme me adora.

—¡Bah! Si muestra buena actitud hacia ti es por complacer a sus hermanas, pero nada más, Legan, no te hagas ilusiones.

Los dos hombres estaban sentados en el jardín, Terry había acudido a visitar a Neal para concretar algunos detalles sobre la fiesta de cumpleaños, la conversación había derivado hacia los invitados y, por último, hacia Fathme, Neal intentaba convencer a Terry de la preferencia de la joven por él, pero Terry había soltado una carcajada, que había encendido la ira del joven Legan más que si le hubiera dado una bofetada.

—Te equivocas, Grandchester, si vieras cómo me mira –se pavoneaba Neal.

—A quien mira es a mí, no tienes ninguna oportunidad con ella –seguía riendo Terry.

—¡Maldito seas, Grandchester! ¡Claro que la tengo! ¡Ahora lo verás!

—¿Qué? ¿Qué piensas hacer? –le desafió Terry—. Si seguro que ni se acuerda de hacerte un regalo de cumpleaños.

—¡Claro que se acordará! Me hará el mejor regalo de todos.


La conversación con Terry había dejado a Neal preocupado, Grandchester se había limitado a reírse mientras veía a Neal con los puños apretados. En el fondo tenía razón, Fathme era una chica adorable, pero se derretía por Grandchester, no por él. ¿Se habría enterado de que era su cumpleaños? ¡Bah! No le llevaría nada especial, algo comprado a última hora en la tienda de la esquina para no presentarse en la fiesta con las manos vacías. Eso sería todo, y Grandchester lo vería y volvería a reírse de él.

Neal se paseaba por el salón de su casa, con las manos metidas en los bolsillos, pensando qué hacer, la idea de llevarse él un regalo para sí mismo y decir que era de Fathme parecía la idea más acertada, aunque secuestrar a Terry para que no fuera a su fiesta de cumpleaños y no se enterara de qué regalos le habían hecho le parecía mucho mejor, claro que secuestrar a Terry sería difícil y quizás las sirenas no se lo tomaran muy bien. ¿Y si les decía que se había retrasado y que llegaría más tarde? Terry nunca era puntual, sólo lo era cuando quedaba con sus admiradoras y las sirenas lo eran ¡maldita sea! ¿Es que no había forma de que las cosas pudieran salirle bien?

—¡Ahgg!

—¿Qué te ha hecho esa mesa para que la golpees de ese modo, hermanito?

Eliza acababa de entrar en la habitación justo para ver cómo Neal descargaba su furia sobre la mesa y se frotaba después el puño dolorido.

—Todo es culpa de Grandchester.

—¿Qué le has hecho ahora?

—¿Hacerle? ¿Yo? ¡¡Es él que me provoca!! —protestó Neal, y después cambió rápidamente de tema—. ¿Qué te parece Fathme?

—¿Fathme? ¿Esa cosita pequeña y mugrosa que no se está un momento quieta? ¿Es que estás pensando echarla de la mansión? –Eliza lo dijo como si le pareciera buena idea—. La verdad es que librarnos de unas cuantas mugrosas no nos vendría mal…

—¡No! No es eso, tengo… tengo que seducirla y convencerla de que me compre un gran regalo de cumpleaños.

—¿Y no te vale alguna de las condesas que andan por la mansión? Neal, no puedes ir andando siempre con…

—¡He hecho una apuesta con Terry!

—Ah! —Eliza se mostró más interesada—. Entonces las cosas cambian, no vamos a dejar que ese actor de tercera te gane. Te ayudaré. ¿En qué has pensado?

—En secuestrar a Terry.

Eliza negó con la cabeza.

—Hermanito, tienes que quitarte de la cabeza esa manía de secuestrar gente, además siempre te sale mal.

—Lo sé, pero no se me ocurre otra cosa —se lamentó Neal—. También estuve preguntando al tío Albert.

—El tío Albert es un gran rival de Grandchester, seguro que sabe como vencerle.

Neal se encogió de hombros.

—Me dio una palmada en la espalda y me dijo que si quería conseguir algo con la chica, lo que tenía era que ser yo mismo y ser sincero con mis sentimientos.

Eliza abrió los ojos, escandalizada.

—¡Ni se te ocurra! Siendo tú mismo no vas a conseguir nada. Las chicas lo que quieren es emoción, aventura, pasión, no que les digas que estás deseando verlas en bikini.

—¿Qué hago, entonces?

—Tienes que comportarte como un héroe e impresionarla, después de eso te regalará la luna y Grandchester quedará como un idiota.

Neal sonrió, y dejo que Eliza lo planeara todo.

2
Fathme no sabía cómo había acabado yendo con Eliza de compras. La señorita la había asaltado aquella mañana y la había hecho subir al coche antes de que la desconcertada Fathme tuviera tiempo de pensar en qué estaba haciendo. La amabilidad de Eliza no era normal, hablaba con voz melosa como si fueran amigas de toda la vida, le pedía consejo sobre vestidos e incluso parecía que le hacía caso, no dejaba de alabar su buen gusto y lo único que parecía molestarle era que Fathme no llevara tacones más altos. Le regaló unos, a pesar de que Fathme protestara porque ese no era su estilo, no parecía que a Eliza le importaran mucho sus protestas y Fathme se tragó un par de malas contestaciones porque estaba intrigada, Eliza no se comportaría así sin algún motivo de peso y Fathme estaba decidida a seguirle el juego hasta averiguar qué era.

Entre el torrente de palabras que salían de la boca de Eliza, Fathme sólo había podido destacar un tema, al que la señorita volvía una y otra vez: el cumpleaños de Neal. ¿No sabía Fathme que quedaba ya muy poco tiempo para la fiesta? Fathme lo sabía, como informó a Eliza tres veces, gracias a los desvelos de Wendolyn y Thalia, que no pensaban perdérsela y ella pensaba dejarse arrastrar, pues seguro que resultaba ser algo divertido. No había pensado todavía en qué regalo iba a llevarle, sugirió una corbata pero Eliza arrugó la nariz y la alejó del mostrador donde un amable dependiente se las enseñaba.

—Tenemos que pensar en algo especial, que lo deje con la boca abierta –decía Eliza—. Neal se lo merece todo, es un chico tan encantador ¿no crees?

La mirada de Fathme le dijo a Eliza que la chica no lo creía, pero ignoró la mirada y siguió hablando sin parar. Salieron de la tienda pero, en vez de volver hacia el coche que las esperaba, Eliza condujo a Fathme a través de las calles hacia un sombrío callejón.

—Nada de comida árabe, eso ya no está de moda. Iremos a un japonés, me han hablado de uno buenísimo por aquí. ¿No conoces esta zona? Bueno, yo tampoco, pero estoy segura de que vamos en la dirección correcta.

La “dirección correcta” era un sucio callejón de portales desvencijados que no tenían pinta de restaurante, pero Eliza avanzó decidida y Fathme la siguió, intentando mantener el equilibrio con sus nuevos tacones de doce centímetros. No era fácil, el pie se le torcía hacia dentro a cada momento y de milagro no se había caído todavía. Pensó en quitárselos y volver a ponerse los suyos, pero Eliza le lanzó una mirada de desaprobación.

—Tienes que tener más estilo, Fathme, o Neal no se interesará por ti –le había dicho Eliza. Fathme se abstuvo de decir que Neal ya la había rondado más de una vez y no parecía preocuparle su baja estatura. ¡Si hasta Raelana era más baja que ella! ¿Y por qué tenía que preocuparle que Neal la rondara? ¡Si ella no quería! Si iba a la fiesta era sólo porque la organizaba Terry, nada más, esperaba que Neal no la molestara en toda la noche…

—Grrrr

Un gruñido sacó a Fathme de sus pensamientos. Delante de ellas habían aparecido tres hombres, altos como montañas, de recios músculos y malas intenciones en sus ojos. Uno de los tres dio un paso hacia ellas, la sonrisa que exhibían sus labios no prometía nada bueno.

—Vaya vaya, pero qué tenemos aquí. Si son dos damitas.

—La dama es ella –protestó Fathme, señalando a Eliza—. Yo solo la acompaño.

—Tranquila, también nos divertiremos contigo –respondió el hombre y se echó a reír, coreado por sus compinches.

Eliza entonces se lanzó de rodillas al suelo, suplicando, ante el estupor de Fathme.

—No nos hagan nada, les daremos todo el dinero, tengan piedad de nosotras –rogaba Eliza, los hombres se echaron a reír aún más fuerte. Fathme oyó como se acercaban pasos también a su espalda. ¡Estaban rodeadas!

¿O no?

—¡Dejen tranquilas a las damas! ¡Métanse con alguien de su tamaño? –bramó una voz a la espalda de Fathme, que vio, sorprendida, cómo Neal se acercaba a los matones con gesto desdeñoso. Los matones soltaron una carcajada aún más fuerte, pero Neal no se amilanó y siguió avanzando hacia ellos, decidido, arremangándose los puños de la camisa.

—Vaya, tendrás que esperar, preciosa –dijo el matón, arremangándose a su vez y preparándose para atacar a Neal. Eliza se puso en pie de un salto.

—¡No! ¡Neal! ¡Te hará daño! –dijo.

—Podéis estar tranquilas, nadie os hará daño a Fathme y a ti –dijo Neal, recibiendo justo en ese momento un fuerte golpe en la cara que lo hizo caer al suelo, se sacudió la cabeza, parecía un poco atontado. Eliza retrocedió hasta donde estaba Fathme.

—¿No es increíblemente valiente mi hermano? –dijo Eliza. Neal hizo un amago de levantarse y el matón lo espero, mientras tanto los otros dos miraban, dudando si intervenir o no.

—Tranquilos chicos, podría solo con tres como este —se pavoneó el matón. Neal entonces lo miró con rabia, apretó los puños y se lanzó contra él.

Fue como golpear un muro de piedra, ninguno de sus golpes parecían hacer efecto en el hombre, que seguía riendo y, con un nuevo y certero golpe, volvió hacer caer a Neal al suelo.

—Neal ¿qué haces? Levantate… —decía Eliza, suspirando cuando vio que su hermano se volvía a poner de nuevo en pie, tambaleándose un poco.

—Eliza, podríamos subir por ahí –Fathme no había perdido el tiempo, había visto que una de las casas tenía un tubo de desagüe roto que bajaba por la pared, no les sería difícil trepar por él y seguro que los hombres, mucho más pesados que ellas, no podrían seguirlas.

—No hará falta, Fathme, Neal nos salvará –protestó Eliza, pero Neal no se encontraba en buena situación, los hombres se reían de él y su rostro estaba cada vez más amoratado, sus golpes, en cambio, no parecían afectar al matón.

—¡No! ¡Neal! –cayó al suelo de nuevo, y esta vez no se movía. Un hilillo de sangre salía de la comisura de sus labios. Eliza corrió hacia él—. ¡Malditos brutos! ¡Qué le habéis hecho! ¡Este no era el plan!

—¿Qué plan? –preguntó el matón, sin comprender nada—. ¿Vamos a divertirnos ahora, preciosa?

Los otros dos hombres avanzaron hacia Fathme, mientras el matón que se había enfrentado a Neal cogía a Eliza de la cintura, que pataleaba intentando soltarse. Fathme pensó que quedarse allí no iba a servir de nada, lo único que podía hacer era escapar y pedir ayuda. Con agilidad felina se encaramó al tubo y comenzó a trepar por él, pero pronto notó cómo alguien le tiraba de la pierna. El matón no había intentado subir, se había limitado a cogerla por la pantorrilla y tirar de ella para hacerla bajar.

—¡Vamos gatita! ¡Lo vas a pasar bien conmigo! –decía el hombre. Fathme sabía que no tenía fuerza suficiente para escapar.

Los gatos sobreviven a fuerza de emplear el ingenio y usar bien sus armas, Fathme no tenía tanta fuerza como el matón así que dejó de resistirse y tirar hacia arriba.

—De acuerdo, bajo, pero no me tires –dijo, fingiendo estar asustada. En cierto modo lo estaba, pero la decisión de lo que pensaba hacer hacía que se mantuviera en calma. El hombre aflojó su mano cuando vio que, efectivamente descendía. En cuanto Fathme notó que la soltaba se dejó caer sobre él, el impulso de la caída le dio la fuerza suficiente y sintió cómo caía pesadamente sobre el cuerpo del matón, y sus tacones de aguja se clavaron en el pecho del hombre. ¡Esos malditos tacones servían para algo!

Se los quitó, sin importarle que el hombre estuviera en el suelo retorciéndose de dolor. Quedaba otro adversario, que miraba a su compañero, sorprendido de lo que había pasado. Fathme no lo dudó, ya sin zapatos, saltó sobre él y lo hizo caer al suelo, encima de su compañero, lo cogió después por la cabeza y golpeó con ella la tubería, el hombre no tardó en quedar inconsciente.

Miró a Eliza, que seguía debatiéndose entre los musculosos brazos del matón, Eliza gritaba, mordía, pataleaba, y al hombre le estaba resultando muy difícil controlarla. Fathme tuvo la tentación de marcharse y dejarla sola, era una gran tentación… pero se fijó en Neal, que parecía estar malherido y necesitaría que lo llevaran a un hospital, después de todo él había intentado defenderlas.

Cogió un palo del suelo y se acercó sigilosamente, sus pies descalzos no hacían ningún ruido y el hombre estaba demasiado ocupado con Eliza como para darse cuenta de la sombra que se acercaba por detrás. No se dio cuenta hasta que sintió el golpe en la cabeza. Soltó a Eliza y se volvió hacia Fathme, que volvió a intentar golpearle.

—¡Pegarle a mi hermano! ¡Ahora verás! –Eliza no había perdido el tiempo, furiosa, había cogido otro palo y había empezado a golpearle también, el matón intentó defenderse pero ante el ataque de las dos mujeres decidió que lo mejor era salir corriendo.

—¡Fathme! –gritó Eliza de pronto, cuando ya el matón había desaparecido—. ¡Eres un desastre! ¡Has perdido tus zapatos nuevos!

3
La recuperación de Neal fue rápida, solo estaba magullado y un par de días de descanso y unos pocos cuidados bastaron para que la hinchazón del labio bajara y el moratón del ojo desapareciera. Lo suficiente para estar presentable el día de su fiesta de cumpleaños aunque le doliera todo el cuerpo.

—Todo me sale mal –se lamentaba Neal a su hermana—. Pago a unos hombres para que me dejen darles una paliza, y me la dan ellos a mí, y no solo eso, luego se dejan apalear por dos chiquillas.

—¿Seguro que les diste bien las instrucciones, Neal?

—Claro que sí, a las dos de la tarde, en el callejón de Nutty.

—¿El callejón de Nutty? —Eliza frunció el ceño, Neal la miró extrañado.

—Si, claro, como dijimos…

—Dijimos en el callejón de Natt el gato –le espetó Eliza, con los brazos en jarras.

—¿Seguro? —dudó Neal.

—Claro… —Eliza dio una palmada, de pronto lo comprendía todo—. ¡Esos hombres eran maleantes de verdad!

—Entonces los que contraté…

—Supongo que, si eran inteligentes, se irían a casa al ver que no aparecíamos.

—Muy inteligentes no parecían… —comentó Neal, preguntándose si estarían todavía esperando. De todas formas no pensaba ir a comprobarlo—. Bueno, parece que al final perderé la apuesta, no he impresionado a Fathme y no me traerá ningún regalo.

—Todavía podemos secuestrar a Terry.

Neal pareció animarse con la idea. Era una lástima que todavía se sintiera demasiado dolorido para moverse.


4.
Era el día de la fiesta de cumpleaños de Neal. Todo estaba preparado. El enorme pastel en un extremo de la mesa, el salmón y el caviar en los canapés y el champán burbujeando en las copas. Todo era perfecto. Neal recibía a sus invitados y les daba las gracias por sus regalos. No lejos de él estaba Terry, parecía muy contento. Fathme y sus hermanas aún no habían llegado.

—¿Qué, Legan? ¿Deseando pagar mi apuesta?

—Pagarás tú, Grandchester, Fathme me traerá un regalo perfecto.

Terry lo miró, dudando. Neal apartó la mirada, esperando que la corbata que le trajera fuera bonita. Se sentía nervioso, y lo estuvo hasta el momento en que vio a Fathme y a sus dos hermanas entrar por la puerta. Le parecía que estaban preciosas, se acercó a ellas y las saludó. Terry lo seguía muy de cerca, con una sonrisa burlona en sus labios.

—Te hemos traído regalos –les decían las chicas y Neal se vio de pronto con dos paquetes en las manos, se los tendió a Terry y cogió el de Fathme, era una caja extraña, cubierta de agujeros y que… se movía. Neal deshizo el paquete con rapidez y un asustado gatito salió de pronto de la caja y saltó sobre su cabeza, clavando las uñas en su pelo.

—¡Ah!! ¡Fathme!! ¡Un gatito! ¡Adoro los gatos! ¡Cómo me conoces! –gritaba Neal mientras intentaba quitárselo de la cabeza. Lo consiguió, cogió al gatito y lo acarició hasta que se calmó, parecía muy tranquilo entre las manos de Neal.

—Es un regalo perfecto –sentenció Neal, Terry arqueó las cejas.

—Ya, he visto que sirve de sombrero –se rió Terry, pero sacó su billetera y pagó la apuesta—. Sólo por lo que me has hecho reír con esa cosa en la cabeza…
Neal le sacó la lengua.

—Eres un envidioso, Granchester, seguro que en tu cumpleaños no acierta con tu regalo.

—¿Apostamos algo?

5.
Unas horas antes….

—¡Oh, no!


—¿Qué ocurre, Fathme?
Thalia terminaba de arreglarse ya y observaba a su hermana, ya vestida, pero con una expresión compugida en el rostro.

—Olvidé comprar un regalo para Neal.

—¡Ah! –Alice y Thalia le quitaron importancia—. No te preocupes, recibirá tantas cosas que ni se dará cuenta. Coge cualquier tontería, si solo se fijará en que es un paquete.

Fathme miró a su alrededor, de pronto se fijó en los gatitos que había tenido Pauchín, su gata, cogió uno de ellos, el más pequeño, recordó que se había caído al suelo esa mañana al intentar subirse a la mesa de la cocina. Un gatito cobarde, torpe y deslucido, no sabía por qué, pero le recordó a Neal.
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2 Re: Fic Intercambio para Fathme el Sáb Ago 14, 2010 12:09 am

el regalo en verdad es perfecto para el Señorito!! Tus relatos siempre me encantan Rae!!

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3 Re: Fic Intercambio para Fathme el Sáb Ago 14, 2010 5:34 am

Sirena Miau Laurie


Perla dorada
Perla dorada
Miau!! yo estoy segura que a Fath le va a encantar!!...

Rae, a mi me encantan tus situaciones, en las que Neal es un heroe al más puro estilo del Chapulín colorado, que apenas da un paso y tropieza.

Todas las escenas han sido geniales y el final tan tierno... Muy lindo fic, estoy segura que a Fathmé, le encantará...

Nos vemos luego y gracias por haberlo traido por estos rumbos...

HASTA LUEGO.

LAURIE...

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4 Re: Fic Intercambio para Fathme el Sáb Ago 14, 2010 1:18 pm

Thalia


Conchita de playa
Conchita de playa
Jajajajaja ay me he reido muchisimo; la verdad yo uso tacones de esos y hasta creo que mas altos jajajaja los traumas de ser enana digo yo.

¿¿YO trepando por una cañeria?? eso sería de verlo pobrecito Neil!!! le pegaron pero para variar y como siempre la hermana tiene la culpa.

Yo creo que si, definitivamente la habría regalado un gatito, al menos sé que eso si lo cuidaría bien.

Muchas gracias Raelana muy linda tu historia muy entretenida me rei mucho.
La disfrute.
Gracias

Fathmé

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5 Re: Fic Intercambio para Fathme el Sáb Ago 14, 2010 9:51 pm

wendolyn


Perla rosada
Perla rosada
Pero si mi muñeco precioso adora a los gatos!!!! por eso es que el las quiere muchos felinas .

PObrecito me le diero hasta detras de los dientes todo por culpa de Eliza pero ya me va a oir esta chica siempre con sus ideas extrañas.

Muy lindo Raelana, te felicito Fath, te hicierpon una historia muy bonita.

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6 Re: Fic Intercambio para Fathme el Mar Ago 17, 2010 2:32 pm

Gigi


Perla beige
Perla beige


Ay pobre Neil! siempre víctima de las loqueras de su hermana! jajajajajajaja

Muy buen relato Rae, digno del señorito de la casa (y sus valentías )

Fathme! verdad que siendo terrytanas nos cuesta mucho pensar en alguien mas que el papacin adorado? pero con todo y eso ese Legan es un buen tipo!

Un abrazo

Gi


_________________
Gigi, Sirena guardiana de la música, Catadora de los besos de Terry y Cascabel Imperial
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7 Re: Fic Intercambio para Fathme el Mar Ago 17, 2010 5:52 pm

Kary Grandchester


Perla plateada
Perla plateada
Jajaja...pobre Neil le salio mal la jugada para ser un heroe y quedar bien con la gatita....jajaja que divertido estuvo

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8 Re: Fic Intercambio para Fathme el Miér Ago 18, 2010 7:19 pm

Sirena Soly


Perla rosada
Perla rosada
HOOLAAA RAE...

Jajajaja... me hiciste reir con tu fic... esta padrísimo... felicitaciones...

Lo que más me gustó... fue lo que sucedió unas horas antes de la fiesta... jajaja

Saludos

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