Atlántida de Terry

Sirenas, Por Terry soñamos y creamos en el fondo del mar.


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Cómo conocí a Terry

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1 Cómo conocí a Terry el Mar Nov 17, 2009 10:50 pm

Annabel Lee


Perla beige
Perla beige
Cómo conocí a Terry
Por: Annabel Lee

Cambio, variación, transformación, transición, traslado. Todas estas palabras describen el paso ineludible del tiempo. Nada es como al principio, a veces hay luz, a veces hay sombra.

Hace ya un tiempo que llegué a esta ciudad. ¿En busca de que? No lo sé. Tal vez soy una irresponsable al haberme mudado sin tener un objetivo definido, pero así soy yo. Le doy miles de vueltas a aquello que creo desear pero siempre termino actuando por impulso.

Impulso. Sí ese deseo intenso y repentino que lleva a hacer una cosa sin reflexionar o sin pensar en las consecuencias, fue lo que me trajo hasta aquí.


Nueva York. Ciudad de enormes contrastes. Bellezas naturales viviendo en armonía con imponentes estructuras de concreto y acero. Riqueza y pobreza viviendo una ignorando a la otra; y la otra
tratando de alcanzar un poco el esplendor que hace relucir a la primera.

Las cosas han sido difíciles, los cambios siempre suelen ser así. Hoy tengo que hacer un alto obligado para darme cuenta si este camino que he seguido, va a llevarme al lugar donde deseo con toda el alma pertenecer.


Camino y camino entre mares de personas que parecen ajenas a lo que ocurre a su alrededor, algunas pelean por un taxi, otras corren a la parada de autobús y algunas más se pierden en las profundidades del subterráneo.


Finalmente encontré el lugar. Tiene un camino empedrado que conduce a lo que pareciera ser un pequeño bosque y en el centro, un lago que puede ser cruzado al otro extremo por un puente de cantera.

¡Cuanta belleza alrededor, cuanta paz!

Del otro extremo del puente, una figura camina en dirección a donde me encuentro. Quizá se trata de otra de las muchas personas que viven en esta ciudad, una que ignora lo que ocurre, una que camina sin admirar aquello que tiene al alcance de la mano.

Me olvido por completo de ello y dirijo mis ojos al lago, a las diferentes vistas que ofrece, a su profundidad cristalina que permite ver a los pececillos, a las simpáticas ranas que croan sentadas en lirios, a los patos y cisnes que van de un lado a otro en pequeños grupos, al reflejo mismo del bosque que lo rodea, y al paso de las aves en el cielo.


De pronto, una serie de ondas en el agua atraen mi atención. Giro mi cabeza y me doy cuenta que la persona que venía en dirección opuesta a mi, se detuvo a admirar aquel paisaje de belleza veraniega. No quiero incomodarlo, pero no puedo evitar seguir mirándolo. Es un hombre joven y muy apuesto. Su vestimenta es casual, pantalón negro y una camisa azul como el color del cielo, pero su porte hace que se vea como si luciera un traje de gala. Su cabello es oscuro, largo casi a la altura de sus hombros, lo lleva suelto y el viento lo mueve como si fuese agua del lago haciendo olas castañas. Desde mi perspectiva, su perfil luce perfecto. Nariz recta cejas oscuras y grandes ojos. Me pregunto ¿De qué color serán? En ese momento busco su reflejo en el lago para así poder apreciar mejor sus rasgos, pero es imposible que pueda ver con tanto detalle como deseo. Me inclino más y más sobre el barandal como si al hacerlo me acercara más a mi objetivo.


- Si no tiene cuidado puede caer. – Fueron las primeras palabras que escuché de sus finos labios.- Contrario a lo que pueda pensar porque estamos en verano, el agua de este lago suele estar muy fría. No es recomendable nadar ni siquiera por accidente.


¿Era acaso que me estaba hablando a mí en tono sarcástico? Sí, eso creo, pues ni siquiera ha apartado la vista del lago y pareciera que estuviese hablando al viento.

- Estoy buscando algo que perdí. – Fue mi no pensada justificación a lo que me encontraba haciendo.- Mi reloj – Dije al momento que
lo arrancaba rápidamente de mi brazo para evitar ser descubierta.

- Jajajajajajaja, ¿Se refiere a ese que acaba caérsele? Está justo detrás de usted. Tenga cuidado, no lo vaya a pisar.

- ¡Cielos, que tonta soy! - La presencia de ese chico me ha perturbado de forma tal, que no puedo ocultar mi bochorno ante mi estupidez.- Lamento mucho haberlo importunado, no era mi intención
– Trate inútilmente de disculparme, pero ya era tarde, el joven se aleja con paso despreocupado por donde había venido.- ¡Espere un momento! – Grité al sentir que se me arrebataba la oportunidad de
saber si aquel encuentro traía consigo lo que yo estaba buscando aun cuando no sabía exactamente que.


Corro hacía él y una vez que lo tuve al alcance, le detuve por el brazo derecho haciéndole girar. Finalmente encontré lo que estaba buscando. En su mirada azul e inquietante vi reflejados miles de mis propios sentimientos, pasados y presentes. Un tono de melancolía que parece gritar que en el
pasado, los pastos solían ser más verdes y el cielo más brillante. Una sed aún no saciada de felicidad y una enorme convicción por ser una mejor persona a pesar de la adversidad, y a pesar de que el
equipaje que se trae consigo pueda pesar más de lo que uno pueda cargar. Sonreí, porque por primera vez en mucho, mucho tiempo, no me sentí sola en el universo.

- Gracias, ya encontré lo que estaba buscando – Dije al momento de liberar su brazo para dirigir mi andar por el puente al extremo opuesto. – ¡Que tenga buen día! – Fue mi despedida.

A pocos pasos una mano me detuvo por el hombro.

- ¿De verdad encontró lo que buscaba? – Cuestionó con cierto aire de coquetería.
- Sí, muchas gracias. - El nerviosismo y el bochorno hicieron presa de mi una vez más así que decidí que era momento de alejarme lo más pronto posible, pero no pude, pues me volví a perder en el azul de su mirar que me llevó al centro mismo de su alma.

¿Cuántas cosas maravillosas podría encontrar ahí, si no tuviese miedo de cruzar ese umbral, tal como crucé el puente para alcanzarle por primera vez?

-Terruce Grandchester – Tomó mi mano y la besó con gentileza sin dejar de mirarme. - ¿Qué le parece si en lugar de caminar en direcciones opuestas, nos aventuramos a tomar la misma ruta? Yo
también estaba buscando algo que al parecer he encontrado y me gustaría compartir con un alma gemela, los sentimientos que esto me provoca.
-Encantada, yo soy Annabel Lee – Me presente con una franca sonrisa, caminando con confianza a su lado.

-¿Cómo el poema de Poe?

-Sí, así es ¿Lo conoce?

- Hace ya muchos, muchos años,
En un reino junto al mar,
Vivía una doncella a quien puedes conocer
Por el nombre de Annabel Lee;
Y esta doncella vivía sin otro pensamiento
Que el de amar y ser amada por mí…

FIN.

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2 Re: Cómo conocí a Terry el Lun Feb 01, 2010 5:02 pm

SOLO DE ACORDARME ME VUELVE LA NOTALGI OHHHHHHHHHH SI FUE HACE COMO 15 AÑOS CUANDO LO VI POR PRIMERA VEZ AUNQUE NO LO CREAN TAMBIEN FUE EN EL MAURITANIA AHHHHH PERO ESO SI PRIMERO QUE CANDY POR CANDY NO LO VEIA POR LA NIEBLA Y YO LO VI LUEGO LUEGO AHHHHHHHHHHHHHH HERMOSO RECUERDO

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